Querido papá, escribo
para seguir hablando con vos.
Le doy cuerda al reloj,
arreglo una puerta,
por lo mismo.
Pero, escribir,
escribo porque extraño contarte mi vida y seguir hablando.
Me veo en el espejo y encuentro tu cara
escondida o asomando entre mis gestos,
pienso poemas que nunca habrías leído
Por hablarte y hablarte, viejo,
escribo como si te tomara la mano.
Tan leve, ocupando tu pequeño lugar de hermano mellizo.
Único, único, único,
mil veces único.
Padre del padre de mis hijos
y de estos poemas que te cuento
mientras preparás un mate cocido con leche,
en la luminosa siesta del domingo.
Escribo, hablo y escribo
como quien teje y desteje lo que lo hizo.
© Luis Pescetti
Gracias por hacerme darme cuenta de que sigo hablando con mi viejo mientras arreglo las cosas de la casa, y arreglo la vida.